Joaquín Sabina

 ‘’Dijo hola y adiós, y el portazo sonó como un signo de interrogación’’ - 19 Días y 500 Noches -  Joaquín Sabina - 12 febrer 1949 (edat 67)



De pronto me ví 
como un perro de nadie 
ladrando a las puertas del cielo. 
Me dejó un neceser con agravios, 
la miel en los labios 
y escarcha en el pelo. 
Tenían razón mis amantes.. 
en eso de que antes 
el malo era yo, 
con una excepción: 
esta vez, yo quería quererla querer 
y ella no. 

Así que se fue, 

me dejó el corazón en los huesos 
y yo de rodillas. 
Desde el taxi 
y, haciendo un exceso, 
me tiró dos besos, 
uno por mejilla. 

Y regresé.. 

a la maldición del cajón sin su ropa, 
a la perdición de los bares de copas, 
a las cenicientas de saldo y esquina, 
y por esas ventas del fino Laína, 
pagando las cuentas de gente sin alma 
que pierde la calma con la cocaína, 
volviéndome loco, 
derrochando la bolsa y la vida 
la fui, poco a poco, 
dando por perdida. 

Y eso que yo, 

para no agobiar con flores a María, 
para no asediarla con mi antología 
de sábanas frías y alcobas vacías, 

para no comprarla con bisutería 

ni ser el fantoche que va en romería 
con la cofradía del Santo Reproche, 
tanto la quería 
que tardé en aprender a olvidarla 
diecinueve días 
y quinientas noches. 

Dijo hola y adiós, 

y el portazo sonó 
como un signo de interrogación, 
sospecho que así se vengaba, 
a través del olvido, 
Cupido de mí.